Ciudades perdidas de la Bética
Carretera Sevilla-San José de La Rinconada
El yacimiento consiste en un auténtico ‘tell’, palabra de origen árabe que designa a un montículo artificial producto de la acumulación de restos arqueológicos de unas civilizaciones sobre otras.
El 15 de febrero de 2017, se presenta en sesión ordinaria del pleno del Ayuntamiento una moción aprobada por unanimidad en la que se solicitaba la catalogación como BiC Bien de Interés Cultural para su protección y puesta en valor.
Las investigaciones realizadas a cabo han permitido establecer una cronología cuyos inicios se remontan a mediados del siglo VIII a.C., perdurando el poblamiento hasta principios del siglo I a.C.

Los restos de cerámica de retícula bruñida tartésica, de barniz rojo fenicio, las características cerámicas pintadas a bandas ibéricas, pasando por piezas producto del comercio con los griegos y llegando a oscuras cerámicas campanienses romanas, pero sobre todo cabe resaltar la abundancia de fragmentos de ánforas.
Aspectos históricos de la Villa de La Rinconada y de su Barrio San José, Manuel Alfonso Rincón ; Diputación de Sevilla y Excmo. Ayuntamiento de La Rinconada.
https://www.larinconada.es/…/historia…/el-cerro-macareno
La intervención arqueológica llevada a cabo en 2017 en Cerro Macareno ha proporcionado un ingente caudal de información que corrobora, pero también matiza, los datos aportados por las excavaciones de urgencia realizadas en este yacimiento a mediados de la década de los setenta.
FRANCISCO JOSÉ GARCÍA FERNÁNDEZ
Profesor Titular de Universidad, Departamento de Prehistoria y Arqueología, Facultad de Geografía e Historia,
Universidad de Sevilla.
Cerro Macareno se remontan a inicios de la década de los setenta, cuando unos vecinos de la cercana localidad de Brenes dan a conocer la existencia de restos arqueológicos en la zona, comunicándoselo al Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla. Las visitas de algunos de sus miembros y de M. Ponsich, que por aquel entonces estaba elaborando el primer volumen de su obra Implantation rurale Antique sur le Bas-Guadalquivir (Ponsich 1974), dieron lugar a las primeras noticias científicas que se tienen del mismo…
Paradójicamente, el cierre de la cantera no supuso un avance en las investigaciones, que carecieron de continuidad más allá del estudio de los resultados de las ya realizadas o la revisión de algunos materiales procedentes de las mismas. Solo cuarenta años después de las últimas excavaciones, dirigidas por M. Pellicer (Pellicer et al. 1983), se han retomado las investigaciones en Cerro Macareno a partir de un convenio suscrito entre el Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla y el Ayuntamiento de La Rinconada, con un triple objetivo: avanzar en el conocimiento científico del yacimiento y su entorno, garantizar su adecuada protección y conservación y explorar las estrategias más adecuadas de integración urbanística y puesta en valor de este espacio. Para ello se planteó una primera intervención arqueológica puntual en 2017 destinada a realizar un diagnóstico previo mediante técnicas no invasivas (prospección superficial, prospección geofísica, limpieza de perfiles y registro de estructuras emergentes), que permitiera valorar el estado de los restos conservados y su potencial científico, así como aportar nuevos datos sobre la secuencia de ocupación y la organización urbana del primitivo asentamiento con objeto de orientar actuaciones futuras en el marco de proyectos de investigación sistemáticos. Los resultados obtenidos son coherentes con los proporcionados por las excavaciones anteriores, pero introducen también interesantes matices en lo que se refiere a la evolución del hábitat y su distribución espacial, la entidad o función de las estructuras y sus características arquitectónicas y constructivas (v. García Fernández et al. e.p.).
… A pesar de la paralización de las labores extractivas en 1975, su perímetro acabó reducido a menos de un tercio de su superficie original, que se llegó a estimar en 50000 m2 (Pellicer et al. 1983: 18). Hoy en día el yacimiento está constituido por dos cerros testigo separados por una lengua de tierra, correspondiente al antiguo frente de extracción de la gravera, con diferente nivel de conservación. La elevación oriental, la menos afectada por la acción de las máquinas, conforma una meseta regular de forma romboidal de aproximadamente 9000 m2 y 8 m de potencia máxima, conservando la superficie original del cerro y, por tanto, la mayor parte de los depósitos arqueológicos. Por el contrario, la elevación occidental, de unos 6500 m2 y con una superficie más irregular, ya había sido parcialmente desmontada a mediados de los años setenta, por lo que solo conserva unos 2 m de potencia arqueológica, correspondientes a los estratos inferiores … las primeras tentativas de protección. Así pues, a finales de 1973 los terrenos ocupados por el yacimiento fueron incluidos en el Decreto 3383/1973, de 21 de diciembre, por el que se declaran de utilidad pública, a efectos de expropiación forzosa, diversos yacimientos arqueológicos de excepcional importancia para el conocimiento del reino de Tartessos, en el Bajo Guadalquivir (García y Del Espino 2019).
https://revistascientificas.us.es/…/view/10825/10064
Investigación 1979
https://www.juntadeandalucia.es/…/document…/get_file…

Levantamiento topográfico realizado en 1974, con indicación de los cortes practicados entre 1974 y 1976 (a partir de Fernández Gómez et al. 1979), superpuesto a la imagen del yacimiento previa a su destrucción obtenida de la Ortofoto de Andalucía 1956-57 (Vuelo General de España de 1956).
1973 los terrenos ocupados por el yacimiento fueron incluidos en el Decreto 3383/1973, de 21 de diciembre, por el que se declaran de utilidad pública, a efectos de expropiación forzosa, diversos yacimientos arqueológicos de excepcional importancia para el conocimiento del reino de Tartessos, en el Bajo Guadalquivir (García y Del Espino 2019). Al año siguiente, tras una visita de J. Maluquer de Motes, por aquel entonces Comisario General de Excavaciones Arqueológicas, se organizó la primera campaña de excavaciones a cargo de un equipo de arqueólogos de la Universidad Autónoma de Madrid, el Museo Arqueológico de Sevilla y la Universidad de Sevilla (Fernández Gómez et al. 1979: 11).
La intervención se inició con la excavación, durante el verano de 1974, de los cortes A, B, C, D y E, localizados en distintos puntos de la elevación occidental, así como con una limpieza de perfiles en la elevación oriental (corte F), con el fin de poder correlacionar estratigráficamente ambos sectores (fig. 2). A principios de noviembre del mismo año se reanudaron las excavaciones en la elevación occidental, en un sector cuya destrucción era inminente, pues aún no se habían paralizado las labores extractivas de la cantera. Aquí se abrieron otros tres cortes (F, G y H), de los que finalmente se encargó el equipo del Museo Arqueológico de Sevilla (fig. 2). Esta segunda fase se interrumpió a finales del mismo mes a causa de las lluvias y no se pudieron retomar debido a la negativa de los propietarios y del contratista hasta que no se resolviera el expediente de expropiación incoado (Fernández Gómez et al. 1979: 11).
Al año siguiente, en 1975, se programó una segunda campaña, aunque nunca llegó a emprenderse debido a las mismas razones. Finalmente, en 1976 y con el beneplácito del contratista, M. Pellicer obtuvo el permiso para la realización de una nueva intervención con el fin de recabar la información necesaria para agilizar los trámites iniciados. En este caso la excavación se llevó a cabo en el talud SE de la elevación oriental, una zona que aparentemente ofrecía una secuencia completa e inalterada de las distintas fases de ocupación del cerro (fig. 2). El corte V-20, que recibió ese nombre a partir de la nueva organización del yacimiento en un sistema cartesiano de cuadrículas planteada por el equipo de Pellicer (Pellicer et al. 1983: 18), constituye la última excavación realizada hasta la fecha.
Lamentablemente, la publicación de los resultados de estas intervenciones fue muy irregular. Los cortes A, B y D quedaron inéditos; por el contrario, el estudio de los cortes E, F y G, a cargo del equipo del Museo Arqueológico de Sevilla, vio rápidamente la luz (Fernández Gómez et al. 1979). La limpieza de perfiles realizada en la elevación oriental constituyó la Memoria de Licenciatura de J.C. Martín de la Cruz, publicándose también de forma inmediata (Martín de la Cruz 1976), mientras que el sondeo estratigráfico efectuado en 1976 en el mismo sector por el equipo de M. Pellicer dio lugar algunos años después a una monografía que se convertiría en un referente para el estudio de la secuencia cultural protohistórica del Bajo Guadalquivir (Pellicer et al. 1983). A partir de ahí habría que esperar dos décadas para que D. Ruiz Mata emprendiera la publicación de los restantes cortes, el H.I y H.II (Ruiz Mata y Córdoba 1999) y el corte C (Ruiz Mata y Vallejo 2002).
…Por último, el corte V-20 de Pellicer, con 4 x 4 m de lado y 7,50 m de potencia máxima (fig. 6), ofreció una secuencia completa de la ocupación del cerro que se inicia a mediados del s. VIII y se prolonga ininterrumpidamente hasta principios del I a.C. (Pellicer et al. 1983). Aquí se pudieron registrar hasta siete episodios constructivos, representados por una sucesión de muros, pavimentos, hogares, etc., algunos de ellos con varias fases de refacción, asociados siempre a niveles domésticos, que contribuyeron a reconstruir la evolución del poblado…
https://revistascientificas.us.es/…/view/10825/10064

Siguiendo la pista de los Caminos llegamos a lugares inesperados con historias esperándonos. Llevo años intentando comprender la geomorfologia y orografía de el Guadalquivir, un río en una falla tectónica de subducción tectónica de placas continentales como son la Africana y Europea, apretando a la península ibérica o el Mazizo Hesperico, donde se crea Sierra Morena y Andalucía.
Como comentaba con el autor del megalitísmo andaluz, Francisco Manuel Vega alias Fran Vega o BlueVega. La Ruta más probable por tierra entre los Alcores y el Aljarafe en las épocas más antiguas deberían rodear la Paleolaguna del Guadalquivir que se fue retirando desde Peñaflor o Celti a Alcalá del Río o Ilipa y de ahí de Norte a Sur por Brenes y La Rinconada, Algaba, Santiponce o Itálica hacia su desembocadura en Coria del Río a la antigua Ensenada Marina del Golfo Tartésico o Atlántico, también Golfo Atlante de Doñana que quedaría como Marismas con los paleotsunamis que formaron las Dunas.
Así que para llegar a pasar del Aljarafe, de Valencina el complejo arqueológico Megalítico que quedaba al otro lado del de los Alcores, había que hacer ruta por el río en algún paso, vaguada, puente o tramo navegable de transporte viario, en el que cruzaban por el Cerro Macareno.
En lo que sería el centro inicial de una ruta, que pudo ser una Motilla o ciudad sobre una superficie Artificial, en el lago o paleolaguna del Guadalquivir, que a falta de puentes los banqueros tipo caronte unirían las orillas como ferris. Siempre escuche que se hacía en la zona de Coria como se sigue haciendo hoy, desembarcando a Dos Hermanas y a los Alcores, la zona de Alcala-Gandul a La Rinconada cerraría el círculo de transporte de mercancías. Me parece la ruta más efectiva contando con que estarían inundadas parte de las zonas cercanas del Cauce. Esto supone que entre el Aljarafe y los Alcores en lo que sería el centro del hundimiento de los Alcores, pudieron existir otros puntos geoestrategicos en la paleolaguna o en tierra que se conserven como Motillas o Cerros, generalmente Amesetados por las poblaciones que construían y que quedarían enterrados o por ellos mismos o por algún evento natural. Lo que concuerda con los relatos de Platón de Timeo y Críticas donde recuerdan la leyenda histórica y no mitológica de lo que fue la Atlántida. Geologicamente e Históricamente hay indicios que relacionan no sólo a Sevilla, si no a Huelva, Cádiz, Jaén, Granada y Almería, toda Andalucía, con Algarve en Portugal y Alentejo, junto a Extremadura y las vertientes Atlánticas del Norte las que sugieren que esta Cultura tocó tierra en la peninsula iberica como uno de sus principales centros occidentales.
